El regalo.
Vamos a subiremos a nuestra escoba. Cierra los ojos y piensa en qué cosas te hacen sentir feliz, te hacen volar alto. Qué actividad puedes realizar hoy desde tú casa para sentir que tú energía se eleva. De todo lo que hayas encontrado elige una y llévala hoy a cabo. Te doy algunos ejemplos personales. A mí escribir me hace sentir libre, pero también bailar, jugar con mis gatos, disfrutar de un baño caliente... Ahora te toca a ti.
LA HECHICERA.
Cierra los ojos. Pide un deseo. Medítalo durante un rato. El deseo debe provenir desde el fondo de tu alma, del amor y debe traer el bien para todos los implicados. Ahora siente que lo mereces e imagina cómo te sentirás cuando lo hayas logrado. Regodéate en esa sensación. Visualiza tu vida con aquello que deseas y deja que tu cuerpo se llene con todas las hormonas del placer. Recuerda que el cuerpo no distingue las experiencias reales de las recordadas o imaginadas. Emociónate. Ilusiónate. Agradécelo, pues tu deseo ya se ha visto realizado en otro plano. Ahora solo tienes que materializarlo en este.
LOS SUEÑOS DE MIGUEL. ¡JUGUEMOS!
Toma una postura cómoda tumbado o sentado. Pon algo de música si te aparece. Baja las luces. Enciende una vela.
Concéntrate en el latido de tú corazón. Puedes poner tus dedos índice y corazón sobre el cuello o la muñeca. Con la práctica no necesitarás hacerlo y sentirás tu corazón resonando en el cráneo, en el pecho, en la lengua... Juega y disfruta de las sensaciones.
Mantén una respiración profunda y consciente. Ana María Oliva recomienda que la inspiración y la espiración duren el mismo tiempo, por eso te pide que cuentes hasta 4 o 5. Personalmente, yo prefiero no contar y centrarme en la sensación, pero si tu mente vuela de un pensamiento a otro contar te ayudará a aquietarla.
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