Concéntrate en el latido de tú corazón. Puedes poner tus dedos índice y corazón sobre el cuello o la muñeca. Con la práctica no necesitarás hacerlo y sentirás tu corazón resonando en el cráneo, en el pecho, en la lengua... Juega y disfruta de las sensaciones.
Mantén una respiración profunda y consciente. Ana María Oliva recomienda que la inspiración y la espiración duren el mismo tiempo, por eso te pide que cuentes hasta 4 o 5. Personalmente, yo prefiero no contar y centrarme en la sensación, pero si tu mente vuela de un pensamiento a otro contar te ayudará a aquietarla.
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