domingo, 12 de abril de 2020

Los sueños de Miguel

Cuando recibió la carta Miguel en un primer momento se emocionó. Desde que era niño había soñado con conocer a una bruja... perdón, hechicera. Pero enseguida se dio cuenta de que no le había hecho un regalo sin más. Le había puesto ante una tesitura bastante compleja. Si quería conocerla..., -y, por Dios, que quería conocerla- debería lograr antes su gran sueño. Y no podría presentarse ante ella con algo superficial, pues ella lo sabría y le daría con la puerta en las narices.

Y, a continuación, comprendió algo peor aún. No solo debía lograr aquel gran sueño. También debía saber cuál era su gran sueño. Debía descubrir que era lo que su alma anhelaba. Él se había pasado la vida dando tumbos de acá para allá, de trabajo en trabajo, de ciudad en ciudad, de mujer en mujer. Y ahora le hacían la pregunta que llevaba 33 años evitando responder.

Sintió pena de sí mismo y una lágrima corrió por su mejilla y cayó sobre la carta, que aún sostenía en sus manos temblorosas. Y leyó: “Sé que estás preparado para esto”.
Esto le hizo recobrar las fuerzas. En ocasiones, que alguien crea en nosotros, cuando no tenemos fuerzas es lo que nos alienta a continuar hacia delante.

Con cierta, vergüenza, pero dispuesto a superar el reto que le había propuesto la hechicera, escribió:

Querida Judith,

Tengo que decirte algo que me apena y me duele. A lo largo de mi vida he deseado muchas cosas: viajar por todo el mundo, ganar dinero, compartir mi vida con una mujer, ¿tener hijos? Quizás... Pero realmente, no tengo la menor idea sobre cuáles serán los deseos de mi alma. Y todo lo que he deseado a lo largo de mi vida me parece superfluo y banal. Pero creo que debe haber alguna manera de descubrirlo. No puede ser que algo tan importante permanezca oculto por siempre. ¿O sí?

Atentamente, Miguel.

Querido Miguel,

Ciertamente los deseos del alma permanecen ocultos para muchas personas durante toda su vida. No porque se trate de un misterio insondable, sino porque hay que ser muy valiente para aceptarlos. Los deseos no son caprichos infantiles, ni algo que busque solamente hacerte la vida más fácil. Se trata más bien de algo que te supondrá un reto. Algo que estás destinado a alcanzar si estás dispuesto a trabajar por ello. Te contaré algo. Si quieres alcanzar tus sueños deberás entrar en coherencia.

La coherencia consiste en que mis pensamientos, emociones y actos estén alineados y esto es algo que los seres humanos practicamos poco. Pero existe una coherencia  física que se da cuando las frecuencias cerebrales se combinan con las frecuencias del corazón y surge una armonía entre ambos órganos. Ana María Oliva explica maravillosamente bien esto. Te invito a que la escuches en el siguiente vídeo.





No hay comentarios:

Publicar un comentario